Sobre parejas perfectas

El vino y el queso son un complemento perfecto. Juntos, sus cualidades únicas se realzan entre sí, creando nuevos perfiles de sabor y deleite de los sentidos. Sin embargo, con el número infinito de combinaciones, la búsqueda de los emparejamientos perfectos parece abrumadora. Los vinos varían en acidez, dulzura y estructura; los quesos cuentan con diferentes sabores, contenido de grasa y texturas. ¿Dónde está el equilibrio?

queso y vino

Aquí una guía simple para la combinación perfecta!

1. Primero la intensidad. Comparar la fuerza de cada producto. Los quesos frescos, simples tienden a ser reforzados por vinos elegantes y delicados. De la misma manera, un vino sólido de color rojo puede asumir los sabores más grandes de un queso fuerte.

Ejemplos son un blanco elegante con mozzarella de búfala, un Pinot Noir con suave provolone, un Cabernet Sauvignon con sabroso Grana Padano

2. Luego el sabor. Tratar de combinar los sabores (acidez, sabor salado, dulce, amargo, etc.), teniendo en cuenta la forma en la que la textura del queso contribuirá. Complementar o contrastar suavizando la acidez de un vino con un queso cremoso o acentuar la acidez de un vino más ligero con un queso duro. Mucha acidez y algo de dulzura son los mejores amigos del queso.

Vino intenso con ricota suave, un Pinot Blanc con un fontina semi-duro, un Moscato con un parmesano

3. Pensar regionalmente. “Lo que crece en conjunto va de la mano”, gracias a los métodos de producción tradicionales y la biodiversidad. Los productos de la tierra naturalmente se conectan, creando maridajes simples y elegantes.

4. Tirar las reglas por la ventana. Como hemos dicho: los mundos del vino y del queso son infinitos, crenado un número infinito de posibles emparejamientos. Si bien lo anterior sirve como una buena guía, no olvidar ser creativos.

5. Iniciar la degustación! Para comenzar tu propia educación en vino y queso, se recomienda armar una mesa con una botella de vino, cuatro quesos variados (a temperatura ambiente) y una rodaja de pan rústico. Sorber el vino con un paladar limpio, tomar un bocado del primer queso y anotar la combinación de sabor. Tomar otro sorbo de vino después de tragar el queso y anotar las observaciones. Limpiar el paladar con un trozo de pan y repetir. Ideal para hacer con amigos.

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